Futurismo, un siglo a toda velocidad

18 02 2009

Hoy Estrella de Diego (ensayista y catedrática de Historia del Arte de la UCM) escribe en El País sobre el 100º aniversario del manifiesto futurista.

carra-cavaliereIl cavaliere rosso (1913) de Carlo Carrà

“A finales del año 1908 Marinetti, uno de los principales protagonistas del vanguardismo europeo, es arrojado por su coche a una zanja llena de agua tas un rocambolesco viraje para evitar a dos ciclistas. Será el primer accidente moderno que dará lugar a una narrativa mítica, la de los orígenes; cerrar una etapa de forma violenta, como ocurrirá casi medio siglo después con James Dean primero y el pintor abstraccionista Jackson Pollock después, ambos fallecidos en un choque de automóvil, muertos a mano de la velocidad, incapaces de soportar los anticuados esquemas de los cincuenta, ávidos de comenzar de cero incluso a costa de la propia vida.

También Marinetti va a perder la vida en su accidente, o por lo menos la vida que conoce hasta a quella tarde. Como si de un bautismo laico se tratara -cuenta la leyenda que más circula- reemerge de la zanja futurista. No está mal el nombre acuñado para la ocasión, pues no hay pasado ni hay ancestros: sólo el futuro por delante.

Se pone a la tarea sin perder ni un momento, porque el futuro va muy deprisa, y apenas unos meses después está concluido el texto que aparece en Figaro hace ahora 100 años, el 20 de Febrero de 1909. Es un escritor programático en el que no caben dudas respecto a lo que se espera del porvenir y con ese primer manifiesto del futurismo se inaugura mucho más que el amor a la velocidad. Con él se da el pistoletazo de salida para la vanguardia como va a entenderse y a organizarse a partir de entonces: una actitud renovadora en el terreno artístico y, sobre todo, existencial. Hay que ser sobre todo modernos, como dijeran los poetas franceses de finales del XIX…”

En su manifiesto propusieron una modernidad radical y contradictoria donde “un automóvil que ruge es más bello que la Victoria de Samotracia“. Recurrían con frecuencia al escándalo, como en las seratas futuristas (una especie de actuación con insultos y provocaciones al público) donde está el origen del cabaret dadá y los happenings.

“Así, hoy día el Futurismo tiende a leerse como un soplo de arte fresco, al menos en lo que a las propuestas artísticas se refiere. Si personajes como Boccioni o Balla trataron de mostrar el movimiento en la escultura, el cine y la foto de Bragaglia y sus sobreimpresiones dinámicas -la ilusión óptica de atrapar el movimiento mientras ocurre- se enraízan con la famosa obra de Duchamp Desnudo bajando una escalera, que convulsionaría la escena de los primeros años diez. (…) Dejando a un lado las radicalidades vanguardistas, está claro que el futurismo nos enseñó algunas cosas esenciales de la modernidad: a vivir deprisa, por ejemplo, pues como dice Lacan, la realidad no espera.”

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4 responses

18 02 2009
llary

Es genial!

19 02 2009
Pilar Toro

Me alegro que guste! Este año tendremos futurismo para rato!

20 02 2009
Aniversario del Manifiesto Amarillo « Espiral cromática

[…] Artículo relacionado: Futurismo, un siglo a toda velocidad […]

14 04 2009
Un blog sobre Marcel Duchamp « Espiral cromática

[…] Futurismo, un siglo a toda velocidad […]

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